ISAAC PERAL Y EL PRIMER SUBMARINO PROPULSADO POR UN MOTOR ELÉCTRICO

ISAAC PERAL Y EL PRIMER SUBMARINO PROPULSADO POR UN MOTOR ELÉCTRICO

Una tarde de 1888 una bestia de acero se sumergía por primera vez en las profundidades del mar, en uno de los mayores centros militares de España. Llevaba a bordo a 11 hombres y a su creador, el genio Isaac Peral. Ese día fue la botadura del primer submarino naval con propulsión eléctrica, un prototipo que revolucionó la armada de las grandes potencias y fue decisivo en ambas Guerras Mundiales.   

Peral fue un sabio y valiente oficial español que conquistó los secretos del mar. Construyó un moderno buque sumergible impulsado con 2 motores eléctricos que se alimentaban mediante una batería de 613 acumuladores.  

  • Navegaba con precisión, potencia y seguridad.  
  • Disparaba torpedos justo en el blanco. 
  • Alcanzaba hasta 10 horas de inmersión continua. 
  • Tenía una autonomía de 130 millas a 6 nudos y 396 millas a 3 nudos.  
  • Se sumergía sin dejar el menor rastro en la superficie del agua. 

La introducción de la electricidad fue un drástico punto de inflexión en el diseño de los sumergibles. Para esa época la navegación submarina era muy limitada, utilizaba remos y hélices a mano o a vapor  

🥇 Este submarino torpedero, creado para la defensa de costas, podía sumergirse en posición horizontal a la cota deseada, gracias a un sistema novedoso ultra secreto que la mente creadora de Peral llamó “aparato de profundidades”. Era un enorme casco de acero equipado con diversas tecnologías revolucionarias, como:

  • Un sistema de aire comprimido, para respirar, y un purificador para eliminar el anhídrido carbónico. 
  • Un sistema de refrigeración, que evitaba el calentamiento del submarino. 
  • Una torre óptica (precursora del periscopio), para proyectar la imagen exterior sobre una mesa óptica en el interior del buque. 
  • Un sistema de compensación magnética de la brújula, que facilitaba la navegación. 
  • Un tubo lanzatorpedos, con un arsenal de tres misiles. 

La fiabilidad y prestaciones del submarino de Peral fueron demostradas bajo exigentes pruebas. Y aunque esta maravilla tecnológica no fue aprovechada en su tierra natal, la ingeniería española dió un paso audaz hacia el futuro e iluminó la historia naval del mundo. Un legado que perdura en el tiempo. 

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