En 1903, el ingeniero cántabro Leonardo Torres Quevedo presentó ante la Academia de Ciencias de París un aparato capaz de recibir y ejecutar órdenes enviadas mediante ondas hertzianas. Lo llamó Telekino y está considerado el primer dispositivo de la historia dirigido por radio.
Su objetivo era demostrar que una máquina podía recibir instrucciones a distancia y actuar de acuerdo con ellas, sin necesidad de que una persona estuviera físicamente junto al equipo.
Años después, en 1912, presentó El Ajedrecista, un autómata diseñado para resolver un final de rey y torre contra rey. El sistema combinaba electroimanes, sensores eléctricos y un brazo mecánico para analizar la posición, realizar los movimientos y completar la partida de forma autónoma.
El invento supuso uno de los primeros ejemplos de una máquina capaz de actuar siguiendo unas reglas previamente definidas y tomar decisiones dentro de ese marco. Por este motivo, hoy se considera uno de los antecedentes de la inteligencia artificial.
Torres Quevedo utilizó el término Automática para referirse a este campo de trabajo y desarrolló muchas de sus ideas décadas antes de que la automatización adquiriera el significado industrial que conocemos hoy.
Más de un siglo después, algunos de aquellos principios siguen presentes en nuestro trabajo diario.
Por una parte, la posibilidad de actuar sobre una máquina sin estar físicamente delante de ella. Hoy esto se traduce, por ejemplo, en sistemas de asistencia remota que permiten consultar parámetros, diagnosticar incidencias y dar soporte sobre equipos instalados en planta.
Por otra, la capacidad de un equipo para interpretar información de su entorno y adaptar su funcionamiento de manera automática. Es lo que ocurre cuando una máquina detecta las dimensiones de una caja y realiza los ajustes necesarios sin tener que detener la línea para modificar su configuración manualmente.
La tecnología ha avanzado enormemente desde aquellos primeros experimentos, pero la ingeniería sigue teniendo mucho que ver con encontrar soluciones para problemas que todavía no tienen una respuesta estándar.

